GUILLERMO PARDO / Oporto está en todo su esplendor. Aquella ciudad sucia, abandonada y decadente de hace unos años ha dado paso a una urbe pujante, viva, alegre, más limpia, bulliciosa, ruidosa (hay muchas obras de restauración) y, también, más turística. Ahora mismo, Oporto bien vale una visita.

Desde Galicia es muy fácil y rápido llegar. Desde A Coruña, los apenas 250 kilómetros que la separan de la segunda ciudad de Portugal se recorren en coche en menos de tres horas, con el ventajoso añadido de que ya no es necesario pagar por anticipado para circular por autovías y autopistas.

Pasar un día en Oporto es una buena opción si se desea desconectar y alejarse un poco de lo cotidiano. En un viaje rápido, de alrededor de seis horas ida y vuelta, recomendamos algunos de los lugares de interés que vale la pena conocer. Se han elegido por su belleza, originalidad, historia y proximidad geográfica, pues todos se encuentran en el casco antiguo y son fácilmente accesibles a pie.

Sin salir del centro histórico

El coche se puede dejar en un aparcamiento o en la calle, preferiblemente en un lugar un poco alejado del centro histórico para no tener que pagar en zona azul, fuera de servicio los fines de semana. Son habituales los arrumadores (gorrillas, para entendernos), que por una módica propina buscan una plaza para aparcar en zonas muy concurridas.

Oporto

Torre dos Clérigos. La entrada, 3 euros por persona, permite visitar la iglesia, de estilo barroco, las exposiciones temporales (ahora mismo hay una sobre arte religioso centrada en la figura de Cristo) y subir a la cima de torre, hasta la que hay 240 escalones de escalada fácil. En el segundo tramo de subida, muy estrecho, hay que parar constantemente en los descansillos para permitir el paso a otros visitantes, lo que hace un tanto caótico tanto el ascenso como el descenso.

La Dos Clérigos es la torre más alta de Portugal

Una vez arriba (o abajo), estos inconvenientes quedarán olvidados. Desde esa altura, 76 metros (la torre más alta de Portugal), las vistas hacia los cuatro puntos cardinales son espectaculares, especialmente de la Baixa do Porto (casco antiguo) y si el día está claro. El horario de visitas: de 9 a 19 horas, hora portuguesa (una menos que en España).

Livraria Lello & Irmao. Situada a menos de cien metros de la torre, es uno de esos lugares de Oporto (hay muchos) que nos trasladan en el tiempo. De fachada neogótica, el edificio fue construido en 1906, y se mantiene prácticamente igual desde entonces.

En la planta baja pueden encontrarse novedades literarias, álbumes, libros en inglés, español y francés, literatura infantil y juvenil, así como objetos de mercadotecnia. A la primera planta se accede por unas escaleras de color carmín, en la que se dice que se inspiró J.K. Rowling para describir las del colegio Hogwarts de sus libros sobre Harry Potter, aunque no hay evidencia de ello.

La Livraria Lello & Irmao es uno de los reclamos turísticos punteros de Oporto

En ese piso están los libros más antiguos, protegidos por armarios de vidrio con puertas en ojiva. Algunos ejemplares tienen la fecha de fundación de la tienda, otros son incluso más antiguos. Hay también libros raros y primeras ediciones. La segunda planta está coronada por una vidriera en la que puede leerse la inscripción “Decus in labore”, dignidad en el trabajo.

De esta librería se dice que es una de las más bonitas del mundo, razón por la que se ha convertido en una atracción turística. Conscientes de ellos, los actuales propietarios cobran una entrada de 3 euros por persona, que se descuentan en caso de que se haga alguna compra. El descuento, sin embargo, no es acumulativo; es decir, si se ha pagado por dos personas, solo se abonará en la compra la entrada de una. La librería abre todos los días, domingos y festivos incluidos.

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Aspecto del interior de la Livraria Lello & Irmao (Oporto)

Praça da Liberdade. Es el centro neurálgico de la ciudad, atravesada por la Avenida dos Aliados, que comunica el Oporto antiguo con el moderno. Presidida por el Ayuntamiento (en la punta norte) y la estatua ecuestre de Pedro IV (en la punta sur), es lugar idóneo para pasear entre edificios modernistas. En uno de ellos, en la acera de la izquierda mirando al Ayuntamiento, está el Café Guarany, establecimiento elegante donde es posible hacer un alto mientras se toma un café, e incluso comer o cenar por unos 50 euros (dos personas) mientras se escuchan fados en directo.

A Ribeira reúne un gran número de restaurantes especializados en gastronomía portuguesa

Estación de Sao Bento. Otro de los lugares de Oporto de visita obligada. Está ubicada frente a la Praça da Liberdade, en un edificio que se asienta sobre los cimientos de lo que fue el convento del santo que da nombre a la estación. Además de la fachada, de principios del siglo XX, tiene un vestíbulo decorado con más de 20.000 azulejos en los que el pintor Jorge Colaço resumió la historia de Portugal. De ella salen trenes hacia las principales ciudades del país.

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La historia de Portugal está resumida en los 20.000 azulejos del vestíbulo de la estación de Sao Bento

A Ribeira. Es la zona situada a las orillas del Duero, caracterizada por sus decoradas y coloridas fachadas, el paseo a lo largo del muelle hasta el puente de Luis I y las bodegas de vino del otro lado del río, ya en Vila Nova de Gaia.

El paseo es un gran escaparate de la hostelería local, con numerosos restaurantes, típicos y modernos, en los que disfrutar de la excelente cocina portuguesa. Como en todos los lugares de atracción pública, muchos de estos establecimientos están pensados para atraer al turista. Entre los reclamos más demandados por los visitantes están los cruceros por el río, en pequeños barcos acondicionados que hacen rutas de 50 minutos por 12,5 euros/billete.

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Pequeñas embarcaciones realizan cruceros turísticos por el Duero desde A Ribeira

De tiendas. Si quedan tiempo y ganas, vale la pena detenerse en algunos comercios no ya tanto por lo que venden, sino por sus cuidados diseños, que no escapan a la atenta mirada de las personas curiosas.

Comercios con esplendor y encanto

En esta zona del centro de la ciudad hay muchos antiguos que conservan todo su esplendor y encanto, mezclados con otros modernos que llaman la atención a simple vista. Meia dúzia, A Vida Portuguesa o las tiendas de la Associaçao Nacional dos Industriais de Conservas de Peixe (sus envases, en metal, papel o cartón son por sí solos verdaderas obras de arte) son algunos de esos lugares con encanto.

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Las latas de conservas y de patés portugueses se presentan en envases y envoltorios artísticos

Y para terminar, una última recomendación, si aún queda resuello: la rúa Santa Catarina, la zona comercial más importante de Oporto, que se extiende a lo largo de toda la calle, peatonal, ubicada a menos de 500 metros de la Praça da Liberdade.

Subiendo por la rúa Sa da Bandeira, desde la citada plaza, se va a dar al Café Majestic, de los más antiguos y espectaculares de Oporto, puerta de entrada a los locos años 20 del siglo pasado.