IGNACIO G. RODRÍGUEZ / La pintora Tulka Qelume nos recibe en su estudio de Os Mallos, que es el salón del piso de Rocío Soto. El nombre artístico de esta coruñesa de adopción – nació en Monforte hace 38 años, pero lleva más de 20 en A Coruña – tiene una explicación, pero su creadora prefiere esconderse detrás de él y que hable su obra.

En la red se presenta como “Dibujante de bosques y ciudades de papel”. A eso se dedica esta joven que dejó la carrera de Arquitectura “entre cuarto y quinto” para centrarse en su gran pasión.

Estudio de Tulka Qelume reina el orden

Estudio de Tulka Qelume

Tulka Qelume ya sabe lo que es moverse en plazas grandes (ha expuesto en el Ateneo de Madrid, entre otros lugares), pero se confiesa enamorada de A Coruña. De hecho, ahora le gustaría hacer dibujos de la ciudad en gran formato para exponer en alguna sala municipal: “De algún modo le debo a esta ciudad haber llegado hasta aquí”.

En su estudio reina el orden – herencia de sus años de estudio de Arquitectura – y suena música de pianistas clásicos. En el salón de Rocío Soto también hay decenas de obras (algunas acabadas y otras a medio hacer) y libros, su otra gran afición.

Tulka Qelume y el mar

Un paseo marítimo, playas, la Torre… ¿A Coruña se pinta sola?

Dejé la carrera de Arquitectura porque me di cuenta de que quería esto, de hecho me di cuenta dibujando Coruña. Yendo por las calles comprendí que estaba en mis propios dibujos. Y ahí entendí que esta era mi ciudad. Llevo ya más de 20 años, y ahora no me imaginaría vivir en un sitio sin mar.

El mar tiene que ser buena fuente de inspiración. ¿Algún otro rincón especial?

Caminando, caminando, siempre llegaba hasta el mar. Uno de mis rincones preferidos es la rotonda de las Esclavas. Ahí he pasado mucho tiempo con los cuadernos. Y también la plaza de las Bárbaras, por la que parece que no pasa el tiempo.

Tulka Qelume

“La ciudad petrificada” / Tulka Qelume

¿Se puede vivir de la pintura?

Pretendo vivir de la pintura, pero la cosa está muy mal, aunque yo no me puedo quejar, me están encargando muchas cosas. Para decirlo claro: si fuese millonaria, pintaría igual por el placer de pintar, y no me importaría si lo vendo, si se expone… Aunque es verdad que me siento remando sola, viendo qué hago cada día. No hay nadie que tire de ti: no hay un jefe, no hay nómina a final de mes… Sólo depende de ti.

“La gente a veces menosprecia tu trabajo. Vas a una tienda y no regateas por una Coca Cola”

¿Y cómo se pone precio a un cuadro?

A mí me resulta complicadísimo. Normalmente valoro mucho el tiempo, si me ha costado llegar a eso, el tamaño… Y encima te ponen muchas pegas. La gente a veces menosprecia tu trabajo. Vas a una tienda y no regateas por una Coca Cola. Parece que los tengas que regalar, y eso que he regalado muchos también.

¿Has roto muchos dibujos en algún arranque de desesperación?

He roto muchísimas cosas, demasiadas quizás. Soy un poco caótica. Algún día me he levantado de la cama a las dos o las tres por un dibujo a medio hacer, y puedo estar hasta las cinco pintando. El día que sale, ¡qué bien te quedas!

"Rojo, azul y negro" / Tulka Qelume

“Rojo, azul y negro” / Tulka Qelume

¿Algo terapéutico?

A mí lo que me hace feliz es pintar, me cambia el ánimo. No aspiro a vivir genial de esto. Estuve dando clase de dibujo a gente de la Escuela de Arquitectura, y me encantaba. Uno de esos alumnos fue mi reto personal (risas), y terminó sacando notable. Eso me encantaba, sí que era verdaderamente terapéutico.

¿Con quién te habría gustado compartir estudio?

Con Van Gogh, sin duda. Habría pagado por verlo en acción.

Tendrás también un museo coruñés favorito.

El Macuf. En una muestra de Audiovisuales estuve allí más de dos horas, y salí colocada. Exponer allí me encantaría, sería mi sueño coruñés. Y el Kiosko Alfonso.

Tulka Qelume: “Que sea mi obra la que hable. Soy más dibujante que otra cosa”

Usas las redes sociales para mostrar tu obra, pero apenas te dejas ver.
¿Esa alergia al autorretrato es timidez o una manera de dejar que hable la obra?

Ambas cosas. A veces me veo muy expuesta. Si tengo seguidores, que sea mi obra la que hable. Soy más dibujante que otra cosa. Igual que lo de poner las fotos con gafas o flequillo, el nombre es un refugio. Lo de las redes… ¡madre mía, el tiempo que hay que emplear ahí! Algunos se venden, ya me alucina, como artista emergente. La parte buena es que te ven, ya que de otra manera tendrías que ir con tu portafolio puerta a puerta, pero te quita el alma. Yo preferiría estar más tiempo dibujando.

Tulka Qelume

“Sólo en los días oscuros” / Tulka Qelume

¿Echas de menos más oferta de exposiciones en la ciudad?

Algún galerista me ha dicho que si no tienes volumen de producción, y en gran formato además, es complicado. Pero, ¿entonces el arte es por metro cuadrado? No sé si es cuestión de las ventas, pero se ve que es más vendible. Y lo privado va a eso.

Difícil relación la del arte y el dinero…

Yo he visto en museos obras de arte que no son arte ni aquí ni en ninguna parte. Hay tres palabras muy chungas en el mundo del arte: instalación, performance e intervención. Es verdad que hay cosas que son un poco timo. Arco (Feria de Arte Contemporáneo) tiene más de espectáculo que de obra de arte en sí.

Tulka Qelume

“El bosque de septiembre” / Tulka Qelume