ESTEBAN ORDÓÑEZ CHILLARÓN (YOROKOBU) / La metrópolis del futuro será surcada por peatones bala que caminarán por las aceras a 15 o 17 kilómetros por hora. Los centros de ciudad que prioricen la movilidad de los peatones se contemplan como una opción de futuro cada vez más deseable.

La Gran Vía de Madrid lo ha ensayado en los últimos tiempos. Sin embargo, algunos dudan de lo eficiente que será desplazarse de un punto a otro en urbes grandes y, además, llegar a tiempo a los sitios. Unos ingenieros suizos responden a la preocupación ideando un sistema de transporte rescatado de viejas novelas de ciencia ficción: una red de aceras o pasarelas móviles.

Seguro que Esperanza Aguirre montaría en cólera, pero este sistema libraría a la ciudad del caos eterno del tráfico, con sus consiguientes dosis de ruido, contaminación e histeria, y además optimizaría la velocidad de nuestros movimientos. El equipo de la Escuela Politécnica Federal de Lausanne ha analizado la hipotética implantación de este método desde todos los puntos de vista, y están convencidos de su viabilidad.

La red de aceras, una vieja idea

La idea no es nueva: “Este concepto de transporte está presente desde el siglo XIX, y ha fascinado a escritores de ciencia ficción y diseñadores urbanos”, cuenta a Yorokobu Riccardo Scarinci, responsable de la investigación. Incluso hubo algún novelista que imaginó un sistema masivo de pasarelas que alcanzaran los 100 kilómetros por hora, una velocidad que pone realmente difícil mantener los ojos en las cuencas. Entre quienes fantasearon con surfear las aceras, recuerda Scarinci, estaban Isaac Asimov, Robert A. Heinlein o H. G. Wells.

Algunas muestras de pasarelas se presentaron, incluso, en exposiciones universales como la de París en 1900 o la de Columbia en 1893. Eran carriles paralelos que se movían a velocidades distintas hasta alcanzar los 9 kilómetros por hora. La forma de acelerar era saltando de uno a otro. [Seguir leyendo].