DANIEL MANZANO (JOT DOWN) / Si hay un campo de investigación en el que nuestras predicciones son siempre demasiado optimistas, ese es el de la inteligencia artificial (o IA).

En 1968 la película 2001: Una odisea del espacio nos presentó a HAL 9000, una IA capaz de conversar, jugar al ajedrez, pilotar una nave espacial o decidir sobre la vida o muerte de sus tripulantes. Según la película esta maravilla de la inteligencia artificial empieza a funcionar nada menos que en 1992. En esa fecha en el mundo real estábamos impresionados con el solitario y el buscaminas, los nuevos juegos de Windows 3.

¿Por qué la inteligencia artificial avanza tan lenta?

Por una fecha similar, en 1997, la red de IA del sistema de defensa de los Estados Unidos, Skynet, toma conciencia de sí misma. Al menos así nos lo explican en Terminator 2: el juicio final (1992). Es cierto que esta optimista previsión contiene una pequeña paradoja. Skynet es creado gracias a un chip encontrado en un Terminator que viene del futuro, diseñado por el propio Skynet. La paradoja se resuelve al destruir el chip, lo que da lugar a una predicción más conservadora sobre el año en el que una IA de estas características es creada. En Terminator 3: la rebelión de las máquinas, la nueva fecha decidida para la creación de Skynet es 2003, esta vez sin ayuda del futuro.

Ya vamos muy tarde. En 2016 todavía no tenemos redes inteligentes que nos intenten liquidar, ni que controlen naves espaciales, ni que tomen conciencia de su propia existencia. Al menos que sepamos.

En su lugar tenemos coches que empiezan a conducirse solos, máquinas que nos ganan al ajedrez y alguna que otra IA que usamos a diario sin ser conscientes. Esto nos lleva a dos preguntas naturales. ¿Por qué la inteligencia artificial está avanzando tan lenta?, y ¿realmente está avanzando tan lenta? [Seguir leyendo].