MARÍA ANGULO EGEA (JOT DOWN) / Hace seis años, en Artículo femenino singular, una antología dedicada a mujeres articulistas desde los inicios del periodismo hasta el siglo XX, el profesor Teodoro León Gross y yo titulamos la introducción al volumen “En cuanto el ambiente se haya despejado…” en alusión al comentario que Magda Donato (Madrid 1868 – Ciudad de México 1966) había realizado sobre el quehacer periodístico femenino en España.

Esta pionera del reporterismo encubierto decía que “En cuanto el ambiente se haya despejado por completo de su estrechez y de su mezquindad molesta, las mujeres podrán libremente consagrarse al periodismo, que solo ellas pueden hacer llegar a su pleno desarrollo”. Magda Donato mostraba esta confianza en el trabajo periodístico de las mujeres, en enero de 1918, en su sección “Femeninas” en El Imparcial. Tenía que “despejarse el ambiente”, tal y como lo expresaba, para que las mujeres pudieran ocupar un lugar en la prensa generalista. En muchos sentidos debía ampliarse esa mirada, principalmente masculina, para que la incorporación y el reconocimiento de las mujeres en la prensa se convirtieran en un hecho.

Las mujeres que se dedicaban al periodismo en aquella época se consideraban una excepción, cuando no una excentricidad. El recorrido que se vieron obligadas a realizar pasaba, en primer lugar, por salir del espacio privado que se les había asignado, para adentrarse en los espacios públicos de socialización: salones, cafés, academias o tertulias. Y, de ahí, a las redacciones y a los distintos ámbitos de poder. Había que salir de lo marginal para hacerse un hueco en los medios.

Infiltración femenina en el periodismo

Desde los inicios del periodismo en España, algunas pocas mujeres en efecto se hicieron hueco, y consiguieron infiltrarse en los periódicos. Y a pesar de las dificultades, lograron un espacio propio. Entre las más conocidas: Fernán Caballero, Concepción Jimeno de Flaquer, Emilia Pardo Bazán, Concepción Arenal, Carmen de Burgos, Isabel Oyarzábal o Concha Espina. Y lo estaban haciendo a comienzos del XX, junto a Magda Donato: Eva Canel, Sofía Casanova, Consuelo Álvarez, Josefina Carabias, María Luz Morales Godoy, Irene Polo y un largo etcétera, especialmente en estos primeros treinta años del siglo y previos a la Guerra Civil, que vendría a truncar, entre tantas cosas, el progresivo afianzamiento de la mujer en la prensa española.

Habría que esperar hasta bien entrados los años cincuenta para hablar nuevamente de mujeres periodistas, como Pilar Narvión, Pura Ramos o Mary G. Santa Eulalia. Pero sería a finales de los sesenta y dentro ya del clima que fraguaba la transición donde volvemos a encontrar una avalancha de mujeres, similar al de las etapas republicanas y feministas de Magda Donato. La nómina es muy extensa sin duda Carmen Rico Godoy, Maruja Torres, Pilar Urbano, Juby BustamAnte, Nativel Preciado, Carmen Rigalt, Rosa Montero, Sol Gallego-Díaz, entre otras muchas. “En la radio y televisión  ha costado mucho la incorporación de las mujeres pero ahora…” [Seguir leyendo].