EDUARDO BRAVO (YOROKOBU) / Ni siquiera los Simpsons predijeron que sería posible tener un laboratorio de química en el bolsillo. Un dispositivo de tamaño reducido capaz de analizar la composición molecular de los objetos. Pensar eso algunos años atrás o incluso hoy suena a ciencia ficción.

Sin embargo, ya es posible. Además, en dos versiones: una básica y otra incorporada a un teléfono móvil. Ambas cuentan con un sensor SCiO capaz de, por ejemplo, analizar la información nutricional de un alimento. Con solo apuntar al producto, resuelve la cantidad de calorías, grasas o carbohidratos que contiene.

Lo mismo sucede con otros objetos. Es capaz de reconocer piel humana y la cantidad de grasa que tiene, lo que lo hace útil para los deportistas o usuarios de gimnasio.

Pero no solo para ellos. Desde la web de Consumer Physics, inventores de la idea, afirman que su invento está pensado para «cualquier persona curiosa que desee mejorar sus hábitos alimenticios, su salud o, sencillamente, conocer mejor el mundo que le rodea».

El dispositivo para el análisis molecular también tendría aplicación en ámbitos industriales como el farmacéutico o el automovilístico

Además del ámbito doméstico, SCiO tendría usos en el campo de la industria. Desde las empresas famacéuticas hasta las empresas automovilísticas o las joyerías. Además de detectar la composición de un medicamento, SCiO puede analizar falsificaciones de las piedras preciosas.

El siguiente paso emprendido por Consumer Physics ha sido incorporar esta tecnología a un teléfono móvil. El dispositivo Changhong H2 cuenta con un sensor SCiO junto a su cámara fotográfica.

Solo hay que apuntar al objeto y el móvil, a través de la aplicación, proporcionará la información sobre el material. Posteriormente, los datos obtenidos por los diferentes usuarios se almacenan en la app para mejorar los algoritmos utilizados para hacer los análisis. [Seguir leyendo].