IGNACIO G. RODRÍGUEZ / En un tiempo de modas efímeras y cartas de restaurante con platos con nombre a modo de relato breve, un modelo de consumo sostenible trata de mantener su hueco de mercado. En este caso, de mercado ecológico.

Hablamos de lo ecológico, lo artesano. “Lo feito a man tiene un valor añadido muy importante”, resume Susana Yepes, presidenta de la Asociación Galega O Moucho é Moito, organizadora del mercado ecológico que los primeros y terceros domingos de mes toma el Campo da Leña, antigua plaza de España de A Coruña. La agrupación prepara para este fin de semana una edición muy especial, con motivo del Día de la Madre, desde las 11 a las 17 horas.

Yepes destaca la “transparencia” y las ideas claras del Ayuntamiento a la hora de licitar el proyecto. La mitad de los participantes cuentan con el sello del Consello Regulador de Agricultura Ecolóxica (Craega). De la otra mitad, el 25% son tiendas coruñesas con productos ecológicos, y el otro 25%, productos de proximidad. “Todos somos artesanos”, concluye la presidenta de la asociación.

El menú que ofrece un día de mercadillo va desde empanada con algas hasta galletas con harina de castaña, pasando por ropa de bebé orgánica. Productos “sin química, al natural”. No hay pesticidas, y lo textil también respeta el mundo verde.

La organización del mercado ecológico tiene claro que sus productos no son un lujo para el bolsillo

Estas condiciones atraen a un buen número de coruñeses hasta el Campo da Leña, según la organización, “encantada” con la respuesta del público y de los propios participantes. “Los expositores se van con las manos vacías, acaban la mercancía en cada mercadillo”, asegura Yepes.

¿Y es el amor por lo ecológico un lujo para el bolsillo? La organización tiene claro que no. “Una caña de cerveza artesana está en dos euros”, pone como ejemplo Yepes, que explica que hay una serie de productos gourmet – como miel con nueces o embutido de avestruz -, que “no compras todos los días y que son de una calidad exquisita”.

Los productores avisan: no ven este gusto por lo ecológico como candidato a moda efímera. “No se puede hablar de moda; ha venido para quedarse. Hay mucha concienciación. Es que entran tantas cosas: la sostenibilidad, lo saludable…”, resumen los organizadores.

Todo ello intentan mostrarlo al público con la intención de no repetirse. Organizan talleres – como los de reciclaje – o animan el mercado con música. Un guiño también hacia las nuevas generaciones.

Para la cita de este domingo también habrá sorpresas. Y los productores estarán pendientes de una madre en especial: la Naturaleza. Confían en que el sol haga su trabajo.