GUILLERMO PARDO / Matthew Ward decidió un día dejar Irlanda y venirse a Coruña para enseñar inglés y trabajar como músico. Quería quedarse unos meses, pero ya lleva siete años. Conoció a su actual pareja y las previsiones dieron un vuelco.

De aquellos planes iniciales apenas queda el recuerdo. Matthew Ward, multifacético él, no tiene tiempo para volver la vista atrás. Su familia, su trabajo y sus estudios le absorben el tiempo, parte del cual dedica a una pasión que aspira a transformar en profesión: la música.

Suena a tópico, pero no por eso deja de ser relevante el que en casi cada irlandés hay un músico en potencia. Otra cosa es que acabe desarrollando esa capacidad. Matthew Ward lo hizo y prueba de ello es su primer disco en solitario, Lighthouse, un EP compuesto por cinco temas de carácter intimista en el que A Coruña, la Torre Hércules o una mujer llamada Érica han ejercido influencia e inspiración.

¿Qué te motiva para componer canciones?

En parte el hecho de estar viviendo fuera de mi país. Uno de los temas del disco, Doorstep, tiene sus raíces en la morriña que sentimos cuando estamos lejos del hogar y sobre cómo nos hace sentir. La segunda canción, Lighthouse, está dedicada a Érica, mi pareja, y habla de que todos tenemos un faro, una persona que ilumina nuestro horizonte. Uno de los personajes de un libro que ella escribió es un farero, así que de ahí he sacado también motivos para componer esa pieza.

Matthew Ward: “Todos tenemos un faro, una persona que ilumina nuestro horizonte”

¿Y la Torre de Hércules?

También la Torre de Hércules es un referente en este disco, como el faro que nos guía a todos los que vivimos en A Coruña.

¿”Lighthouse” es tu primera grabación?

No, es mi primer disco en solitario. Anteriormente ya había grabado con Böj, un grupo de música tradicional irlandesa que, por cierto, ganó el año pasado el premio Runas del Festival de Ortigueira.

¿Letra y música son tuyas?

Todas menos la última, que es una canción tradicional irlandesa, aunque el arreglo también es mío.

Matthew Ward

La portada y el diseño del disco, así como la ilustración, son obra de Érica Esmorís

¿Todo el trabajo del disco lo has hecho tú o tuviste ayuda?

He procurado hacer yo todo lo posible, para reducir gastos. De hecho, el disco se grabó en mi casa. Un trabajo artesanal que, sin embargo y por cómo suena, creo que ha quedado bastante bien. Me ayudaron Marcos Vázquez Iglesias, que toca el ukelele en tres temas, y Érica, que aunque se dedica fundamentalmente a escribir, también es ilustradora e hizo la portada y el diseño del disco.

¿Aspiras a vivir de la música?

Doy clases de inglés y estudio un máster en Educación, pero es cierto que me gustaría dedicarme a ella por entero. Es mi sueño.

“Mi vida es bastante completa, pero no me conformo y aspiro a más”

¿Crees que es y estás en el momento idóneo para conseguirlo?

Entre el trabajo, los estudios y la familia se puede decir que ahora mismo mi vida es bastante completa. No me conformo y aspiro a más.

¿Ves posibilidades?

Las primeras opiniones y críticas que ha tenido Lighthouse han sido muy buenas. Eso me anima y me lleva a pensar que en un plazo de tiempo razonable quizá pueda dedicarme más intensamente a la música.

Y después de este disco, ¿otro más?

Me gustaría publicar uno más largo y con más músicos. Ahora toca dar a conocer este, que, por cierto, se puede comprar en mi página de Bandcamp. Estoy gestionando una gira para presentarlo en Galicia, en España y en Irlanda. El 19 de mayo lo haré aquí cerquita, en el auditorio de O Burgo.


Foto: Jaider Lozano