LUIS LANDEIRA (JOT DOWN) / En 1884 se publica en Francia Les Poètes Maudits, seminal volumen donde Paul Verlaine acuña la expresión «poeta maldito» y glosa la vida y milagros de Rimbaud, Corbière, Mallarmé y hasta media docena de brillantes juntaletras que cayeron de alguna manera en desgracia.

Salvando las distancias, a continuación me dispongo a hacer un poco lo mismo, pero con trece músicos de ayer y hoy que podríamos considerar «malditos» en el ya de por sí infernal panorama español. Por tentar a la suerte, he doblado el número de Verlaine y he sumado uno más: si hay un número maldito, es el 13, con permiso del 666, que he desechado porque convertiría este artículo en una enciclopedia.

A la hora de elegir los personajes sí he contemplado el canon de Verlaine. Así que los músicos que aquí aparecen cumplen al menos uno de estos requisitos: tener un talento tan singular como infravalorado; un poso trágico que abarca tendencias autodestructivas, psicopatológicas, parafílicas o criminales; una vida bohemia, más allá de las costumbres burguesas; y un rechazo visceral a las normas establecidas, a la corrección política, a las convenciones artísticas, a los esquemas sociales.

Ángeles de la música española sin paraíso

Los malditos suelen ser espíritus solitarios, herméticos, que no acaban de cuajar en ningún grupo aunque estén rodeados de compinches. Unos lamentan su destino; otros disfrutan del honor que supone no encajar en una sociedad enferma.

Ahora, sin más preámbulos, pasemos ya a esbozar las accidentadas y heroicas trayectorias de estos ángeles sin paraíso que, en el fondo, han triunfado por todo lo alto. Al menos, a ojos de quienes consideramos que el éxito es un estado interior.

Silvio

Inclasificable, inexplicable, genial rockero español, equidistante de Mark E. Smith y Bambino, devoto de las procesiones y de las verbenas: Silvio no hay más que uno.

Bautizado como Silvio Fernández Melgarejo (La Roda de Andalucía, 1945), empezó dándole a las baquetas, pero pronto se reveló como cantaor rockero de estilo sucio, bastardo, nicotínico, sorprendente en estudio e imprevisible en directo. De vida loca, loca, loca, se casó con una rica heredera, pero gastó parte de la fortuna de su suegro convidando a sus amigotes a tours etílicos por toda Europa.

Chapurreando brillantes juegos de palabras en inglés… [Seguir leyendo].