GUILLERMO PARDO / Augusto Assía, seudónimo del periodista gallego Felipe Fernández Armesto, trajo anotadas en cuatro blocs sus impresiones del juicio de Nuremberg contra los principales jerarcas del nazismo, celebrado entre el 20 de noviembre de 1945 y el 1 de octubre de 1946.

Al proceso asistieron 250 periodistas, tres de ellos españoles. Además de Augusto Assía, que lo hizo en calidad de corresponsal de La Vanguardia, estuvieron Carlos Sentís, enviado especial de Abc, y José Luis Navarro, de la agencia Efe. Este último no aparece en muchas de las  informaciones publicadas sobre los periodistas españoles que cubrieron el juicio, con lo que se da a entender que no estuvo allí. Sin embargo, Assía se lo corroboró al historiador coruñés Carlos Fernández Santander y Carlos Sentís lo menciona en un artículo de Abc. Entre los corresponsales extranjeros figuraban John Dos Passos, Raymond Cartier y Erika Mann.

En un Nuremberg prácticamente destruido por los bombardeos, Augusto Assía asistió a la apertura del proceso, a las primeras sesiones y a los interrogatorios más importantes, especialmente al de Göering.

Assía recordaba a los acusados sentados en dos filas en bancos de madera y que hablaban animadamente entre ellos o con sus abogados. Frente a ellos había una mesa alargada y, detrás, las ventanas, desde las que se veían las banderas de los aliados. Delante de la mesa de la presidencia estaban los taquígrafos, y hacia el centro de la sala había otra a la que se acercaban los fiscales y los defensores cuando tomaban la palabra. Detrás de los acusados, los íntérpretes, y al lado de estos, el púlpito de los testigos.

En el archivo de Augusto Assía

Carlos Fernández Santander dice que en el archivo de Augusto Assía encontró los blocs que el periodista utilizó durante el proceso, de los que le regaló uno. En la parte superior derecha figura el nombre del periodista, “FF. Armesto”, y debajo la indicación “Nuremberg Trial”.

El historiador transcribió las anotaciones de esa libreta, de las que sigue un resumen de lo que considera un ejemplo de la agudeza de Assía para definir en pocas palabras a los encausados.

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Varios llevan gafas ahumadas y mascan goma.

Von Papen: Todavía aspecto vigoroso. Es el más elegantemente vestido. Buenas camisas, pañuelo en el bolsillo.

Rudolff Hess: Nunca se pone auriculares. Continuamente leyendo una novela, que sostiene sobre las rodillas.

Herman Göering: Tan pronto se saca como se pone los auriculares. Es el único con uniforme. Fantasioso, túnica cerrada, botones dorados. Envueltas las piernas con una manta.

Von Ribbentrop: Camisa oscura, mala calidad; corbata barata. Es, junto con Hess, la figura más patética. Difícil reconocer al hombre arrogante que saludó en Londres al Rey de Inglaterra con el brazo en alto.

Kesselring (general): Único testigo que ríe y adopta posturas pintorescas. Habla con libertad. Da la sensación de sinceridad. Soldado alemán típico (42 años). Cruces de caballero, hojas de roble.

“Von Papen debe estar bastante sordo. Pone continuamente las manos alrededor de la oreja”

13-3-46
Göering: Comienza hablando con voz firme. La sala está pendiente de su palabra. Elocuencia y expresividad. Describe entrevistas con Hitler. Lucha contra el Tratado de Versalles. Frases pintorescas. Describe la situación política existente en Alemania al comienzo del nacional-socialismo. Hitler alcanzó el poder legalmente.

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Keitel: Es el típico “Yes man”.

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Von Papen: Debe de estar bastante sordo. Pone continuamente las manos alrededor de la oreja y se acerca a su interlocutor con la perplejidad reflejada en sus ojos.

Göering: Hace uso del micrófono con destreza, midiendo perfectamente el volumen de voz, al revés que el fiscal Jackson y la mayoría de los defensores. Estos unas veces ensordecen a la audiencia y otras es imposible oírlos. Mientras el fiscal pregunta, Göering se respalda en su silla como el que para un golpe. Luego, para contestar, se adelanta hacia el micrófono.

Sauckel: Hombrecito calvo, de aspecto semimongólico y repulsivo. Anda a saltitos. Chaqueta muy corta. Prototipo del semita tal cual describían las caricaturas nazis. Insignificante, hundido en su asiento con el pánico reflejado en sus ojos turbios. Verdadero ejemplar de la “raza superior”, al lado de Streicher. De los 21 acusados, cinco están totalmente calvos.

Göering: Con la mano en la frente y un profundo aire de tristeza. Por primera vez no se respalda. Se le contiene, obligándole a decir “sí” o “no” e impidiéndole dar explicaciones, pero no se logra. Con habilidad se escapa y dice lo que quiere.

Augusto Assía

Cubierta exterior de uno de los cuatro blocs de notas que empleó Augusto Assía en el juicio

Sin fecha, pero probable marzo del 46

Hoy Göering ha alcanzado el cenit. Ha hecho reír a la sala, la ha llevado con él de un tema para otro, la ha impresionado y divertido. Le tocaba interrogarle a los abogados de los otros acusados y esto ofreció terreno al ex mariscal para desplegar su vanidad, su ingenio y su desprecio por los otros acusados (especialmente Rosemberg).

Sin fecha

Lecturas de algunos acusados

Göering: La técnica del drama, de Freytang, y Sobre los hielos del Norte, de Matthies.

Von Ribbentrop: Veinte mil leguas de viaje submarino, de Julio Verne.

Von Papen: Las cartas nupciales de Guillermo y Carolina Humboldt.

Keitel: Metal, de Schenvizmuger

Assía engañó a los nazis sobre el desembarco aliado

El bloc contiene muchas más notas, escritas a lápiz. De las transcritas, las citadas responden al contenido y tono general empleado por el periodista durante la cobertura del proceso. En cuando a las otras tres libretas, Carlos Fernández cree que están todavía en poder de la familia de Felipe Fernández Armesto.

El rey Jorge VI concedió a Assía la King´s Medal tras escribir este en junio de 1944 que el desembarco aliado tendría lugar en Calais, versión que el doble agente Garbo, el catalán Joan Pujol, también trasladó a los nazis.

Quizá por este motivo durante tiempo se creyó que Garbo era en realidad Augusto Assía.