VALERIA SACCONE (YOROKOBU) / En Rusia, el 53,4% de los adultos entre 25 y 64 años tiene algún título universitario, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), un dato que coloca a este país en la cabeza de los rankings. La mayoría de los estudiantes rusos pasan años en un cuarto colectivo en un obshezshitie. Es el nombre ruso para los colegios mayores que dan cobijo a millares de universitarios, aunque familiarmente son conocidos como obshaga.

Son lugares peculiares donde hay reglas para todo. No se puede recibir huéspedes, ni beber, ni fumar. A medianoche se cierran las puertas y solo reabren a las 6 de la mañana. Quien quiera salir o entrar durante esta franja horaria tiene que hacerlo a escondidas por las ventanas de los pisos más bajos, intentando burlar la vigilancia de las cámaras de seguridad.

“Siempre me he preguntado cómo se las apañan los estudiantes rusos para lidiar con esta situación”, cuenta desde Moscú Pascal Dumont, un fotógrafo canadiense que lleva tres años retratando el día a día de algunas residencias universitarias de la capital.

Alquilar un piso en Moscú es tan caro que para muchos jóvenes rusos el colegio mayor es la única opción

“El obshaga para muchos representa una parte muy importante de su vida. Alquilar un piso en Moscú es tan caro que para muchos jóvenes el colegio mayor se convierte en la única opción. Algunos llegan a pasar hasta 10 años en un cuarto compartido con los mismos compañeros, en un espacio de 15 metros cuadrados, en un edificio vigilado, con reglas y horarios para entrar y salir. Es increíble”, añade.

Dumont conoció por primera vez la realidad de los obshaga en 2011, cuando estaba viajando a dedo por Europa y llegó a Tomsk, en Siberia. Allí acabó dando aula de francés en la principal universidad y obtuvo a cambio una plaza en un cuarto colectivo del obshaga. “Lo más interesante es que en los colegios mayores encuentras a personas de 18 a 30 años y pico, es decir, desde el primer año de la universidad hasta el doctorado. Yo he conocido a varios chicos que hicieron el máster y el doctorado para evitar el servicio militar obligatorio. Se quedan estudiando hasta los 27 años y así no tienen que servir en el Ejército”, cuenta el fotógrafo. [Seguir leyendo].