GUILLERMO PARDO / Las redes sociales no solo son una forma útil de comunicación instantánea y de enterarnos de lo que pasa en nuestro entorno y en el mundo, a veces más allá de lo razonable.

Muchas personas incluso utilizan las redes sociales como si de álbumes personales se tratase y vuelcan en ellas imágenes que hasta no hace mucho considerábamos de un valor íntimo incuestionable.

Nuestra actividad en las redes sociales parece haber roto ese valor desde el momento en que publicamos fotos familiares que si hubiesen visto la luz en un medio de comunicación tradicional probablemente censuraríamos. ¿Quién le ha dado a usted permiso para publicar fotos de mis hijos? Sentencias hay que han supuesto condenas por la divulgación sin consentimiento de imágenes de menores y adolescentes.

Ese celo parece haberse vuelto laxitud en el caso de las redes sociales, donde podemos ver con frecuencia imágenes de niños a cara descubierta, en lugares públicos o tan privados como el salón de sus respectivas casas. De fiesta, jugando, haciendo los deberes, posando…

A poco que se repare, el asunto es preocupante. Pone de manifiesto la alegría con que hacemos uso de medios de divulgación que no nos pertenecen y sobre los que no tenemos capacidad de gestión alguna, más allá de la que nos permiten las inextricables políticas de uso y privacidad que, sin leer, aceptamos.

Este estado de la situación no ha pasado desapercibido. De hecho, la Guardia Civil ha dado un toque de atención sobre él en su cuenta de Twitter con una llamativa advertencia: “¿Dices #FelizAñoNuevo y subes a RRSS fotos de tus hij@s en las fiestas familiares o de amigos?”.

Un toque de atención sobre fotos y redes sociales

Lo que esta llamada de atención quiere decir es que hace falta un poco de sentido común para evitar que el año nuevo se torne infeliz. Para contribuir a evitarlo publica en el mismo tuit una foto de una página con recomendaciones “antidepredadores online”, que transcribimos (los subrayados con negrita son nuestros).


SI VAS A PUBLICAR FOTOS DE TUS HIJOS EN REDES SOCIALES

Que no se vean lugares como su escuela y que no contengan pistas del lugar donde viven o de los lugares que frecuentan.

Evitar que en las fotos aparezca el automóvil de la familia (especialmente las placas).

Los nombres de los archivos de las fotografías no deben incluir los nombres completos de los niños, para evitar su identificación.

No publiques información sobre los horarios y las actividades que realizan tus hijos.

Al subir fotos no indiques si estás fuera de casa en ese momento. Frases como “los extraño mucho cuando estoy en el trabajo” podrían dar pistas de que tus hijos están solos en casa.

No compartas fotos en las que los niños usan el uniforme de la escuela o la camiseta del equipo en el que juegan.

Algunos dispositivos móviles incluyen las coordenadas geográficas o el lugar en donde se toman las fotos, así que antes de publicarlas verifica que dichos datos se hayan eliminado para evitar que la fotografía pueda ser rastreada.

Comparte estos consejos con amigos y familiares y pídeles que no publiquen fotos de tus niños sin tu consentimiento.

No olvides que la información y las imágenes que publicas en Internet se vuelven públicas.


¿Qué  pensarán tus niños cuando sean mayores y vean que sus fotos de infancia son de dominio público?

Ninguna de las recomendaciones señaladas tienen desperdicio y a buen seguro que todas están motivadas por ejemplos que los agentes han detectado en cualquiera de las redes sociales que solemos frecuentar, e incluso es probable que algunas hayan sido elaboradas después de que se cometiese alguna acción, delito o ataque contra los niños fotografiados y sus familias.

De todas ellas, quizá la última pueda utilizarse como recurso nemotécnico o alarma inconsciente ante la tentación de subir fotos de nuestros niños a ese insólito álbum familiar en que se han convertido las redes sociales. Recordemos: La información y las imágenes que publicas en Internet se vuelven públicas.

Ese último consejo plantea una pregunta de difícil respuesta para padres y adultos a cargo de niños:

¿Qué pensarán o cómo se sentirán tus niños cuando sean mayores y vean que sus fotos de infancia son de dominio público?