IGNACIO G. RODRÍGUEZ / Imagine que lleva semanas con los preparativos de su boda. Jornadas interminables dedicadas a cuadrar cuentas, tomar decisiones y hasta improvisar sobre la marcha ante imprevistos de última hora. Sin embargo, llega el gran día y usted sonríe mientras entra en María Pita -escenario del enlace- porque tiene un marco de postal: la novia, los invitados y un coro preparados. Olvida los nervios y se dedica a disfrutar. Pero se topa con la burocracia. Le falta un papel. El vuelva usted mañana

Aunque a menudo la realidad supera a la ficción, la escena anterior es puro teatro, y con mensaje. La Quinta del Arte, una compañía abierta a personas con diversidad funcional, organizará la boda el próximo día 29 y busca figurantes para el espectáculo. “Acogemos a todo el mundo”, explica Victoria Teijeiro, directora de la compañía, que tiene como filosofía la riqueza de la mezcla.

Actualmente cuentan con una treintena de alumnos que han pasado por sus talleres y ensayos, entre ellos, los dos que harán de novios. Los protagonistas tienen una discapacidad, y esa burocracia que amenaza con estropearles su gran día está muy ligada a la actualidad. “El Código Civil se endurece para los discapacitados”, denuncia Teijeiro, que explica que el día de la representación se grabará también un documental.

Victoria Teijeiro: “El Código Civil se endurece para los discapacitados”

A la boda no le faltará de nada: una alfombra para el paseíllo, el coro, sillas para los invitados… y es ahí donde entran en escena los figurantes. Los interesados pueden contactar con la compañía en el teléfono 600 319 689 o en el correo electrónico info@laquintadelarte.org. La directora de la función se guarda varios ases en la manga de cara al día 29, entre ellos la presencia de alguna actriz muy conocida.

La hora de la función también es un misterio por ahora, ya que para la compañía es muy importante sorprender al público. De hecho habrá actores escondidos entre los asistentes. “Queremos mover a la gente, generar cosas”, explica Teijeiro. Es decir, hay una idea clara, pero no está cerrada a la improvisación.

Y tras una hora –la duración estimada del espectáculo- sabremos si finalmente en María Pita se oye el Sí, quiero. Otro de los misterios que se resolverá el mismo día de la función es el de si acompaña el tiempo. “Antes podremos ponerle huevos a Santa Clara, que es muy de boda”, bromea Victoria Teijeiro, que tiene un plan b por si llega la lluvia: los soportales. Todo con tal de no amargar el “fin de fiesta” a los actores.

¿Y cómo están ellos, los protagonistas de la obra? “Muy emocionados. Para ellos es tremendo. Que todos puedan tener su momento, que estén seguros de sí mismos… es algo muy importante. Por eso no me tiembla el pulso en llamar a quien sea para involucrarlo en el proyecto”, explica Teijeiro.

Estas semanas ultiman los ensayos para la que pretende convertirse en la boda del verano en María Pita.