CAROLINA REGUEIRA / LLEGANDO A PUERTO / Estoy emocionada con el post de esta semana. Confieso que nunca creí que la visita a la antigua Fábrica de Tabacos fuera a dar para tanto y que me lo pasase tan bien. Cierto que se debió a la buena compañía, pero la realidad es que la rehabilitación del edificio ha tenido un resultado fantástico. ¿Queréis comprobarlo? Pues que empiece la visita.

Fuimos el segundo grupo de ese sábado en entrar y creo que tuvimos mucha suerte porque así nos tocó Iria como guía, una encantadora mujer que fue quien de explicar la historia de este emblemático edificio, aclararnos que lo que íbamos a ver ya no era una fábrica sino unas instalaciones administrativas (por si nos defraudaba) y lidiar con los expertos del grupo: nada menos que extrabajadores (en casi todos los grupos había) e incluso una mujer que hizo su tesis sobre el recinto.

Iria ya empezó bien cuando uno de sus primeros comentarios, aún recién llegados al edificio fue comparar las más de 4.000 cigarreras con las que llegó a contar la Fábrica de Tabacos con los 5.000 trabajadores que hoy en día tiene Citroën en Vigo. Estaba claro que la chica sabía en qué plaza toreaba.

Incendio en la Fábrica de Tabacos

El inicio, como es lógico, consistió en explicaciones básicas acerca de este edificio de 1804. Recordó que el mar y el puerto llegaban hasta la Palloza y, de hecho, los promotores de la obra quisieron aludir a estos inicios con una imagen impresa sobre las nuevas puertas de entrada en las que se pueden ver las barcas varadas a su alrededor.

Descubrimos que en los años 30 la construcción sufrió un incendio pero que prácticamente no hay datos al respecto. Las instalaciones miden 15.000 metros cuadrados, los que ha rehabilitado la Xunta de Galicia para acoger la Audiencia Provincial, la Fiscalía y el Juzgado de Menores, además de un espacio reservado para el Ayuntamiento, propietario original del edificio, que dispondrá de unas instalación en la parte de atrás de Tabacos.

Y dado que este edificio forma parte de la identidad de A Coruña, era obligado… [Seguir leyendo].