ARTISMEDIA / Cierra los ojos e imagínate. Estás ante el espejo. Te colocas el pelo, te pintas los labios o alisas una arruga de la camisa. Te dispones a salir a la calle, impecable. Quieres dar una buena imagen de ti y que los demás te vean a través de ella. Aunque no lo parezca, estamos hablando de tu empresa. De su diseño gráfico.

Cada vez que nos disponemos a salir a la calle estamos diseñando nuestro aspecto. Afortunadamente, no necesitamos diseñar la imagen de nuestra empresa todos los días. Basta con hacerlo al menos una vez y, si se quiere o es necesario, renovarla de vez en cuando. Es nuestra tarjeta de presentación ante el mundo exterior.

Como en la vida, en el ámbito del diseño gráfico hay de todo, pero, en general, quien no cuida su aspecto suele pasar desapercibido o causa rechazo. Personalmente puede ser una buena idea, incluso necesaria, pero desde el punto de vista empresarial es claramente un error. ¿Serían lo que son Zara, Coca-Cola, Mercedes Benz o Hugo Boss si no hubiesen mimado su imagen?

Las grandes empresas no gastan millones en diseño gráfico: los invierten

Las grandes empresas no gastan millones en diseño gráfico: los invierten. Sea en logotipos, anuncios, banners, rótulos, páginas web, tarjetas de visita, campañas publicitarias… todo tiene una razón de ser y un objetivo claro: calar en el subconsciente de los potenciales consumidores. Apelan a la psicología y a las emociones mediante los colores, las tipografías, la música, las ilustraciones, la fotografía, los animales o las propias personas. Todo es susceptible de formar parte del diseño gráfico de sus empresas.

Si el mensaje es importante, el envoltorio también lo es. Un ejemplo claro de esto lo tenemos en los logotipos. La mayoría de las veces son elementos gráficos sencillos, sin pretensiones artísticas, pero con mensajes más o menos claros o más o menos subliminales. Veamos algunos casos:

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El logo de Google es tan simple que pensamos que lo puede hacer cualquiera. Incluso sus colores son básicos, de esos que podemos sacar fácilmente con los lápices de colorines del cole. En este par de ideas reside, más o menos, el quid de la cuestión: buscar con Google es sencillo, simple y básico, primario si apuramos el concepto.

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Este caso quizá es más básico que el anterior. Solo hay que fijarse en dos aspectos: la flecha, en imitación de la sonrisa (amabilidad, confianza…), parte de la “a” y va hasta la “z”. Moraleja: somos el principio y el fin de las ventas, vendemos de todo.

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Un ejemplo de diseño gráfico vinculado a Coruña es el de Zara, nombre de dos sílabas, de fácil pronunciación, sonoro, exótico y moderno. Es tan sencillo que no necesita más para retenerlo, aunque no sepamos qué hay detrás de la marca ni a qué se dedica. Incluso la tipografía es elemental y elegante, enfatizado esto último por el color negro.

Quienes piensan que invertir en imagen corporativa es tirar el dinero quizá no sepan lo que destinan las grandes empresas a este fin. Mostramos algunos ejemplos

Para quienes piensan que invertir en imagen corporativa es tirar el dinero, quizá cambien de parecer al comprobar las cifras astronómicas que los grandes destinan a este fin. Cuando British Petrol (BP) paga 211 millones de dólares, Accenture cien millones o Pepsi un millón nos están diciendo el valor que para estas marcas tiene la imagen, acentuado por las cuantiosas inversiones en estudios, encuestas y análisis que les han llevado a la convicción de que el desembolso vale la pena.

En ArtisMedia trabajamos para empresas más modestas, con presupuestos mucho menores, a las que creemos haber aportado exclusividad con nuestros elaborados y elegantes diseños en los que, de común acuerdo con quienes nos los han encargado, hemos tratado de reflejar la filosofía de sus iniciativas empresariales con propuestas de diseño gráfico amables, cálidas y cercanas.

Salir a la calle con un buen look nos hace más admirables a ojos de los demás. Dedicar una pequeña parte del presupuesto a mejorar nuestra imagen no nos hará más pobres, sino más atractivos y deseados. Y seguramente más ricos.