GUILLERMO PARDO / El Correo Gallego ha anunciado que prescinde de su colaborador y articulista Manuel Molares debido a su “reciente y desafortunado artículo que lleva por título Víctimas de su sexismo”. El texto, sobre violencia machista, fue publicado en ese medio y en otros como Atlántico Diario, que lo eliminó de su web, La Tribuna del País Vasco o Periodista Digital, que lo mantenían a la hora de escribir estas líneas. 

Los antecedentes. El pasado 1 de enero una mujer murió en Rivas-Vacíamadrid tras ser supuestamente apuñalada por su pareja, detenida por la Guardia Civil. El hombre tenía en vigor una orden que le prohibía acercarse a la víctima, quien lo había denunciado meses antes por maltrato.

Los hechos. A raíz de ese crimen, Manuel Molares publicó en su blog, Crónicas Bárbaras, un artículo en el que, entre otras, dice cosas como:

Mujeres así se convierten voluntariamente en esclavas sexuales de posibles asesinos. Los siguen suicidamente por el placer físico que les proporcionan.

[…] esos hombres son buenos amantes que establecen una relación morbosa; por eso muchas reinciden buscando el éxtasis que demasiadas veces les trae la muerte.

Al culpar sólo al asesino, el feminismo más activo facilita la continuidad de esta cadena mortal. Debería advertir también que la mujer tiene que ser autorresponsable evitando machos violentos, por placenteros que sean […].

La mujer que se expone por dependencia sexual es una yihadista suicida, un soldado voluntario en primera línea de fuego.

“A pluralidade e o debate de ideas en ningún caso poden identificarse co intento de responsabilizar ás mulleres asasinadas dos crimes dos seus agresores”

El contenido del artículo motivó que el Colexio de Xornalistas de Galicia emitiese un comunicado en el que considera inaceptable que se culpabilice a las víctimas de violencia machista, rechazo sobre el que argumenta: “A pluralidade e o debate de ideas en ningún caso poden identificarse co intento de responsabilizar ás mulleres asasinadas dos crimes dos seus agresores, nin poden ampararse na liberdade de expresión as graves faltas de respecto á súa memoria”.

Del mismo modo que la libertad de expresión no es un chicle que cada quien pueda estirar a su antojo, el Colexio de Xornalistas de Galicia apela a la responsabilidad de los medios que han difundido el texto:

“Un problema de tal magnitude e gravidade [el asesinato de mujeres por sus parejas o exparejas] só pode abordarse desde o rigor e a boa praxe profesional, ausentes neste texto, que aínda sendo un artigo de opinión, está asinado por un xornalista e publicado por periódicos de ampla difusión. Estes medios deben aclararlles aos seus lectores e lectoras se a súa liña editorial considera admisible culpabilizar persoas asasinadas da súa morte violenta e cales son os filtros editoriais que aplican aos textos que publican e dos que, polo tanto, se responsabilizan”.

El Correo Gallego captó el mensaje que contiene la segunda parte del párrafo anterior y, a su vez, emitió otro comunicado, breve pero rotundo, en el que tras anunciar que se ha cancelado la colaboración con el autor del artículo, concluye: “No puede confundirse un fallo en el control de una página con la complicidad, que negamos rotundamente, con el autor del texto”.

Una “crónica indecente” con la violencia machista como excusa

Como muestra de su rechazo y para dejar clara su línea editorial en este asunto, el periódico publica hoy un artículo de la profesora María Bastida, quien más que bárbara considera “indecente” la “crónica” de Manuel Molares.

Con permiso de Bastida y del periódico, reproducimos un amplio párrafo que, empleando una expresión de la articulista, deja en evidencia la “estulticia argumental” del señor Molares:

Un análisis frívolo y ligero nos conduciría a teorizar sobre el absurdo. En un impacto frontal el culpable no es el Kamikaze, sino quien sigue conduciendo por su carril pudiendo intuir que alguien viene de frente. No son los desalmados quienes lanzan Tomahawk disfrazados de camiones, sino a quien se le ocurre pasear por mercadillos navideños. Nunca quien festeja el año nuevo al son de un Kaláshnikov, sino quien sale a divertirse con sus colegas. Este es el circo disparatado en el que actúa el señor Molares, y que no merece más comentario que el del elogio a la estulticia argumental.

Pero lo que subyace a estas líneas es más profundo y oscuro. El “ella se lo buscó” es heredero del “la maté porque era mía” […].

En efecto, contrariamente a lo que sostiene el colega Molares, Matilde de Castro Hernández no fue maltratada ni apuñalada por ser una esclava sexual, una amante del éxtasis erótico o una yihadista suicida, sino porque el maltratador la consideraba de su propiedad.

A cambiar o eliminar ese modo de emplear el poder, la fuerza, el control y la certeza de la posesión sobre quienes teóricamente son físicamente más débiles no se contribuye escribiendo artículos de semejante pobreza moral, sino siendo cuando menos comprensivos con las víctimas e intolerantes con los violentos.

Las nuevas generaciones masculinas no deberían encontrar en textos como el de Manuel Molares ejemplos que seguir.