IGNACIO G. RODRÍGUEZ / “¡Pero si es el de Cuéntame!”, “! Pero si es la de Águila Roja!”. Cinco minutos antes de empezar un ensayo general, los actores de Castrapoque se estrena mañana,  sábado 22, en el Teatro Rosalía– demuestran que les sobran tablas y se dedican a bromear.

Estamos en el auditorio del Ágora, y Victoria Teijeiro y Denis Gómez se recuerdan, entre risas, sus apariciones en dos de las más conocidas series nacionales. Después, ella arranca con los ejercicios de voz mientras él se coloca el abrigo que llevará en escena.

Una estación de tren. “La sombra va a molar mucho. Esta es una de las cosas más bonitas, cuando lo ves por primera vez sobre el escenario”, explica Gustavo del Río, director de la obra y de la compañía Os Náufragos, recién creada. Una apuesta en mitad de la crisis: “En realidad, esto nace precisamente por la que está cayendo: hay que diversificar, apostar por nuevos trabajos”.  De hecho, el origen está en sus muchos años en Madrid, en la compañía Sudhum. Este es el primer montaje que lleva al Rosalía como director de Os Náufragos. Palabras mayores. “Es como si tuviera veinte años: la primera función, los nervios… pero con la experiencia que tengo ahora. Me lo paso muy bien con el proceso en general”.

“Castrapo” es el primer montaje que Gustavo del Río lleva al Teatro Rosalía como director de Os Náufragos

Pero volvamos al escenario, donde Victoria ocupa ahora una butaca de tren, muy presente en Castrapo. La obra aborda un viaje a Galicia, también interior, del protagonista tras recibir la noticia de la muerte de su padre. El arraigo, la vuelta o la necesidad de buscarse a uno mismo sobrevuelan por la pieza, que cuenta con música en directo.

En el ensayo general prueban sus voces y panderetas tres chicas. Gustavo, que también actúa en su texto, avisa: “Un minuto y arrancamos. Si nos equivocamos, seguimos, improvisamos… que no haya paradas”. Poco después, se le olvida una línea. “Y eso que es el director”, bromea Victoria. 

Se conocen bien, y son una pequeña familia. Todos coruñeses. El propio Gustavo reconoce que es un director “muy abierto al trabajo actoral”, y que en el proceso de creación va cambiando cosas con los actores. Todo eso sin perder de vista que hacen teatro social. “Está muy bien que entretenga, pero el teatro también tiene que hacer pensar; es muy bueno que genere eso. Tiene que cambiar cosas”, añade el director, involucrado en obras sobre temas candentes como el acoso escolar. ¿Y es verdad que un actor nota desde el escenario qué siente el patio de butacas? “Desde el escenario se notan cosas, muchísimas”, confirma Gustavo.

En el Ágora, desde luego, se respira teatro. Sobre las tablas, Victoria y Denis están ahora sentados uno al lado del otro en el tren. Arranca una conversación. Próxima parada, el Rosalía.