GUILLERMO PARDO / Nuba es una hembra de golden retriever que forma parte esencial de la relación social establecida en torno a Cadelar, una pequeña empresa de A Coruña creada por las veterinarias Julia Piñeiro e Irene García con el propósito de influir positivamente en la calidad de vida de las personas mediante la interacción con animales.

La capacidad profesional de Irene y de Julia viene avalada por años de dedicación a la clínica veterinaria. Cadelar supuso un paso adelante en sus carreras, una iniciativa puesta en marcha para satisfacer una demanda creciente de servicios relacionados con la terapia, la educación y las actividades asistidas con animales de compañía, además de la asesoría en la búsqueda del adecuado a la personalidad de cada futuro dueño.

En esa dinámica, Nuba juega un papel destacado por el poder de atracción afectiva que ejerce sobre quienes la conocen. La golden retriever de Cadelar es un animal excepcional de casi tres años que se ha incorporado plenamente a las tareas profesionales de ambas veterinarias.

La intervención asistida con animales de compañía cuenta con respaldo científico

Allí donde van Julia e Irene, Nuba es la estrella, un papel que le viene dado por las atenciones que recibe desde que era cachorra, cuando se la empezó a acostumbrar a la presencia de personas y a socializar en centros de día y en colegios. 

Cadelar

Irene y Julia, con Nuba, su compañera de faena / Foto: Francisco Ares

Pese a que los efectos terapéuticos resultantes de la interacción con animales de compañía están comprobados científicamente desde hace mucho – de hecho las terapias convencionales se remontan a finales del siglo XVIII en Inglaterra -, el maltrato y la falta de información siguen siendo moneda común.

En el afán de contribuir a desterrar ambos, Julia Piñeiro e Irene García resumen algunos de los beneficios de trabajar con animales domésticos, concretamente con un perro como Nuba:

“En general – señalan -, podemos hablar de que se reciben beneficios comunes por interactuar con todo tipo de animales familiares: tranquilidad, reducción de estrés, aumento de autoestima, ayuda motivacional y motriz… No hay que estar enfermo o tener algún tipo de necesidad vital para beneficiarse física o psíquicamente de interactuar con animales domésticos”. Dentro de los animales domésticos destacamos el perro como un animal más completo y versátil para trabajar en intervenciones asistidas con animales (IAA).

Para comprenderlo mejor, pongamos un par de ejemplos de colectivos con necesidades especiales.

En niños con hiperactividad nos centramos en que mantengan la atención, respeten los turnos o tengan paciencia. Con personas mayores, sin embargo, trabajamos aspectos relacionados con la memoria o la movilidad. Desde el momento en que Nuba entra en escena se crea un vínculo muy fuerte, se expande la confianza y con ella una mayor predisposición a participar en actividades sociales.

No hay que estar enfermo o tener necesidades especiales para beneficiarse de la relación con animales domésticos

Uno de vuestros trabajos más recientes lo llevasteis a cabo en una escuela de Cerceda, de común acuerdo con la asociación Aloumiños. ¿En qué consistió?

Intervenimos en clases en las que había niños con alguna necesidad especial. El objetivo era trabajar la inclusión y mostrarles ante sus compañeros que pueden ser capaces de participar en actividades comunes y hacer lo mismo que ellos.

En la web de Cadelar se ha incluido la gráfica de un protocolo de actuación. ¿Se sigue el mismo en todos los casos?

Si, seguimos el protocolo en todas las intervenciones. Aunque en el caso de terapia o educación hay un trabajo más estrecho con los profesionales de la salud o de la educación que trabajen en el centro para marcar objetivos y realizar la evaluación. En todos los casos hacemos una visita previa de Nuba al lugar de la intervención, sin usuarios, para que conozca las instalaciones.

¿Cuánto tiempo continuado se puede trabajar un perro como Nuba?

Un animal no puede trabajar más de una hora seguida, si es una actividad que requiera su participación directa en todo momento, porque su concentración y su dedicación tienen límites. Tenerlos ocho horas diarias en faena, por poner en ejemplo. No sería ético por nuestra parte pues los perros se estresan y debemos velar por su bienestar.

No sirve cualquier perro para compañía. Hay que tener en cuenta factores como el carácter o el equilibrio psicológico

¿Y si aumenta la demanda de servicios?

En ese caso, claramente hay que aumentar también el número de animales. Ocurre, sin embargo, que es un proceso laborioso y lento. Un animal de las características de Nuba requiere al menos un año de adiestramiento.

¿Cómo se elige un perro para intervenciones?

Básicamente se estudia el carácter del animal en concreto. No sirve cualquier perro para compañía. Hay que ver que esté equilibrado psicológicamente, que no tenga miedos y le guste socializar, el contacto con la gente. Lo normal es recurrir a camadas con antecesores de esas características, pero dentro de ella hay que buscar al individuo que encaje mejor. Una vez que lo tienes hay que acostumbrarlo a diferentes ambientes y adiestrarlo poco a poco, de lo que también nos ocupamos. Para trabajos como el nuestro hay quien utiliza perros procedentes de sociedades protectoras, a los que es posible rehabilitar, aleccionar y utilizar en determinados servicios.

¿Este procedimiento de selección sería el mismo que tendría que aplicar alguien que quiera tener un animal de compañía?

Sí, viene a ser lo mismo, aunque no todo el mundo puede tener un perro o un caballo. El animal de compañía depende mucho del tipo de vida que tenga el dueño, de la capacidad económica, de la disponibilidad de tiempo… La combinación de esas circunstancias determina la elección de un tipo de animal u otro. Cabe tener en cuenta que no todos los perros tienen las mismas necesidades físicas, alimenticias o de salud. No vale cualquier perro para cualquier persona.

Educar a los niños en la relación con los animales es clave para evitar accidentes, malos tratos o abandonos

Atar los perros con cadenas no es bueno para el animal, sin embargo aún es frecuente, sobre todo en el ámbito rural…

Sí, en el mundo rural todavía es frecuente. Por eso, en los colegios y talleres insistimos a los niños en la necesidad de que deben ser responsables y les enseñamos a interpretar el lenguaje canino para que sepan interpretar lo que quieren decir. De ese modo se evitan accidentes y se aprende a conocer las necesidades del animal para darle la calidad de vida adecuada.

¿Se puede trabajar con cualquier animal?

No vale cualquier especie animal y dentro de la especie no vale cualquier individuo. Tiene que ser un animal adiestrable, sociable y predecible. Además de con perros se trabaja con caballos, burros, conejos, gatos…

A juzgar por los casos conocidos de abandonos o maltrato, muchas personas no tienen en cuenta esas circunstancias, y tanto se llevan a casa una boa como un hámster…

El problema es la falta de información, aunque también de educación. Muchas veces la gente se mueve por impulsos o por caprichos y no piensa que ese animal va a crecer y necesitará atenciones específicas de su especie.

Sean perros, gatos o cualquier otro animal de compañía es aconsejable pedir información a profesionales

No hemos hablado de los gatos, que de momento no forman parte de la sociedad de Cadelar, pero que sí abundan en los hogares. Trabajar con ellos es más difícil, claro.

Sí, aunque también se hacen intervenciones asistidas con gatos, pero es más complicado porque deben ser muy sociables. Hay que trabajarlos mucho, aunque adiestrarlos difícil. Cuando se utilizan gatos normalmente se busca acariciarlos. El contacto con ellos y su ronroneo ya producen el efecto de calma y de relax suficientes como para que sean terapéuticos.

Cadelar

Nuba, en una de las intervenciones asistidas con animales de Cadelar

Se habla mucho del deber de informarse, pero dónde y a quién recurrir para saber si nos conviene o no tener un animal de compañía y de qué tipo

Hay que acudir siempre a profesionales. Como veterinarios, parte de nuestra labor en Cadelar es esa. El problema es que en su día a día un veterinario no dispone de tiempo para visitar una vivienda y comprobar espacios, la rutina de vida familiar, etc. Nosotras ofrecemos consultorías de este tipo, que son necesarias porque el animal que se incorpore a un hogar debe formar parte de la familia.

Otra de las cuestiones en las que hay que concienciar a niños y adultos…

En efecto. Esa es una de las razones por las que nos gusta trabajar con niños. En estos momentos lo estamos haciendo en guarderías de Oleiros, donde enseñamos a los pequeños a relacionarse con los animales, a respetarlos, a que cuiden aspectos cívicos como pasear al perro con correa o recoger las heces. Apostamos mucho por la educación. Estaría bien que el cuidado de los animales se incluyese en el currículo escolar infantil.


Foto de portada: Francisco Ares