MANUEL DE LORENZO (JOT DOWN) / Richard Dimbleby era uno de los periodistas más respetados del Reino Unido en los años cincuenta. Había sido el primer corresponsal de guerra de la BBC, emitiendo desde las históricas batallas de El Alamein y Normandía e incluso desde los bombarderos de la Royal Air Force en pleno ataque sobre Berlín.

Previamente había trabajado como reportero para un par de periódicos y, a su regreso de la Segunda Guerra Mundial, condujo las noticias en la cadena pública británica. Entre 1955 y 1965, año en que falleció, fue el presentador del histórico espacio de documentales Panorama, que todavía hoy sigue en parrilla.

En 1957, el programa dedicó uno de sus reportajes a «La cosecha del espagueti en Suiza». Mientras se proyectaban imágenes de una familia del cantón del Tesino recolectando espaguetis en una plantación doméstica, Dimbleby iba comentando las ventajas de la labranza tradicional del árbol del espagueti en comparación con su cultivo a nivel industrial: «La cosecha de espagueti aquí en Suiza no tiene nada que ver con la que se realiza a gran escala en Italia. Muchos de ustedes habrán visto fotos de las vastas plantaciones de espagueti en el Valle del Po. Para los suizos, por el contrario, tiende a ser un asunto más familiar».

El cultivo del espagueti, un tema de rigor periodístico

Su tono era serio y profesional. El tema era tratado con el rigor periodístico habitual del programa. Dimbleby continuaba explicando las imágenes aportando interesantes datos sobre la cosecha: «Otra razón por la que este año podría ser extraordinario está relacionada con la desaparición del gorgojo del espagueti, la diminuta criatura cuyas tropelías han causado tantas preocupaciones en el pasado».

Uno de los colaboradores del programa se preguntaba con escepticismo cómo era posible que, tratándose de un alimento que crecía naturalmente en los árboles, todos los espaguetis tuviesen la misma longitud, a lo que Dimbleby respondía que era el resultado de muchos años de esfuerzo por parte de los cosechadores del pasado, quienes habían logrado producir el espagueti perfecto.

El famoso presentador incluso incidió en la frágil situación en la que se encontraban los granjeros a finales de marzo, ya que las heladas tardías podían arruinar sus cosechas o, como mínimo, perjudicar el sabor del espagueti, dificultando su venta a un buen precio en los mercados mundiales. Para finalizar el programa, comentó, dirigiéndose a la audiencia: «Para todos aquellos que amen este plato, no hay nada mejor que unos buenos espaguetis cultivados en casa». [Seguir leyendo].